¿Cuales son las diferencias entre los viñedos del nuevo mundo y del antiguo mundo?

 

La gran diferencia entre los vinos del Nuevo Mundo y del Antiguo Mundo es un problema filosófico: ¿Qué es lo que le da identidad al vino?

 

 

     
Los europeos, sean estos españoles, italianos o franceses dan prioridad al terroir. Es decir que lo más importante para definir un vino es saber de qué tierra proviene. De hecho la mayoría de los vinos europeos tiene como nombre el lugar de donde procede, bien sea la región -Bourgogne por ejemplo-, la comuna -Côtes de Beaune-, el pueblo -Puligny-Montrachet-, o la parcela -Clos de la Garenne-. Obviamente que la cepa también es importante, pero su papel es expresar el terroir. El protagonista principal sigue siendo el terroir. Al contrario de los vinos del Nuevo Mundo (Chile y Argentina por ejemplo), dan prioridad a la cepa. Dentro de esos parametros para definir un vino es importante saber por que tipo de uva esta constituido. Unos breves momentos frente a un anaquel de vino chileno es suficiente para tener la prueba de eso: en todas las etiquetas la palabra que aparece más destacada es la que corresponde a la cepa.


 

¿De dónde viene esa diferencia? De la historia primero y del mercadeo segundo.

 

 

    
En el antiguo mundo, la viticultura empezó muy temprano, así, sin la tecnología que tenemos hoy, los viticultores estudiaron mucho las tierras para conocer su terroir en todas sus especificaciónes y así elegir la mejor cepa. Los monjes benedictinos del siglo XII en Bourgogne, comían la tierra para clasificar los diferentes terroirs. 
 

 

En el mercadeo porque el nuevo mundo supo aprovecharse de la falla principal de sus colegas europeos: la prepotencia. El terroir europeo es muy difícil para entender, y mientras no había competencia a nivel mundial los europeos (y sobre todo los franceses es verdad…), convencidos de tener los mejores vinos del mundo no hicieron ningún esfuerzo para explicar su terroir. El Nuevo Mundo supo producir vinos accesibles y comprensibles para el consumidor: una cepa, una marca, una etiqueta. Esa concepción del vino pone en peligro la identidad propia de los vinos ya que focalizando únicamente en la cepa se puede olvidar la procedencia, el consumidor podria así confundir un cabernet sauvignon chileno y francés: eso es la globalización del vino, el éxito del Mac Cabernet.

 

 

Sin embargo, las cosas cambian. Por un lado los europeos tratan de lanzar marcas de vino de cepa. Algunos de esos son vinos honestos y otros son vergonzosos. Por otra parte, los productores del Nuevo Mundo avanzan rápidamente hacía el conocimiento de su terroir y su voluntad de expresarlo.

 

Finalmente, hay que renovar los vínculos entre el terroir y el placer. El placer de probar dos Chardonnay con terroirs diferente, el placer de entender la provedencia  del vino, el placer de educar nuestros sentidos para percibir esos matices sutiles.